ISBN 978-84-939991-2-4
IBIC: DC DCF
«Ruido blanco: señal aleatoria que contiene todas las frecuencias, todas ellas con la misma potencia. Es el sonido del mundo contemporáneo, donde la suma de todas las voces produce un marasmo informativo, un colapso ensordecedor. En este libro, Raúl Quinto explora las superficies de ese ruido, interminables como una fuga barroca o un gigantesco zapping presidido por el fantasma catódico de Christine Chubbuck, la presentadora de TV que intentó ofrecer a sus espectadores "lo último en sangre y vísceras" con un gesto definitivo. Un collage de imágenes y voces, abierto a todo tipo de interpretaciones, en el que la fascinante sucesión de escenas y referencias deja entrever el inexpresivo rostro del más aterrador de los vacíos: el vacío de lo real.»
«A Ignacio Vleming le gusta escudriñar lo que hacen los demás, no tanto porque sea aficionado al voyeurismo sino porque se ha dado cuenta de algo fundamental: que la realidad siempre se nos presenta interpretada por mil manos ajenas; que los lienzos de los museos, cuando creen que nadie los contempla, cobran vida sin nuestro permiso. De todo esto dan fe sus poemas repletos de verdades, o más bien rebosantes de algo muy similar: auténticas ficciones» (Mercedes Cebrián).«He aquí un libro asustado. Está escrito en los años en que la adolescencia ya ha quedado atrás, pero lo que se suponía que uno tenía que encontrarse cuando saliera de ella sigue sin aparecer por ningún sitio. Lo que sí aparece son preguntas, muchas preguntas, y quejas, muchas quejas, y asombros y contradicciones. También es un libro impúdico y completamente heterogéneo en el que tienen cabida las transcripciones oníricas, el desencanto ante el mismo hecho literario, el juego pseudoculturalista y la ironía junto a la gravedad elegíaca; el filtro de la metáfora y los tarareos métricos al lado de la expresión directa que no pretende filtrar nada, y que se sirve de fáciles versos blancos y de un lenguaje más que conversacional; y la simple captación fotográfica frente a la reflexión. En fin, aquí hay más signos de interrogación que puntos finales y, como siempre, terminamos preguntándonos si no sería mejor callarse.» (Carmen Jodra Davó)
Carmen Jodra Davó (Madrid, 1980-2019) publicó los poemarios Las moras agraces (XIV Premio de Poesía Hiperión, Hiperión, 1999; ahora reeditado por La Bella Varsovia) y Rincones sucios (accésit del XIX Premio "Joaquín Benito de Lucas", Ayuntamiento de Talavera de la Reina, 2004; reeditado por La Bella Varsovia en 2011). Dejó inédito El libro doce, de próxima publicación en nuestra editorial, entre otras obras de poesía y narrativa. Disfrutó de una beca de creación literaria en la Residencia de Estudiantes de Madrid durante los cursos 2004-2005 y 2005-2006. Licenciada en Filología Clásica por la Universidad Autónoma de Madrid, trabajó como bibliotecaria, implicándose en actividades de animación a la lectura, así como en la difusión de la literatura infantil y juvenil.
Composición de cubierta de Pack Up, sobre detalle de Los músicos, de Caravaggio.
A la venta el 31 de octubre de 2011.
56 páginas.
12 €
ISBN 978-84-939329-8-5.
«Cuando dejan de parpadear los televisores, se cierran las persianas de las casas y de los bares, los noctámbulos quedan a la intemperie de la noche, esquivando las inclemencias de la madrugada. Buscan un lugar donde descansar una cabeza que hierve de sentido. Se aferran entre sí, cuerpos que se atraen buscando una temperatura distinta, como un náufrago a su tronco en medio de la tempestad. Se preguntan por qué llegaron hasta aquí, si no hubiera sido más fácil tomar la corriente fértil y subirse al tren del confort y la ropa caliente. Esa paradoja también acude a menudo al escritor. Prieto escribe estos poemas a medias entre la observación y la primera persona, asumiendo en carne propia los desvelos de estos seres extraños que pueblan las noches, esos sospechosos a los que se acerca la policía y pregunta, de forma inquisitiva, si tienen un problema» (Pablo García Casado).
«En La hija del cazador nos aguarda un mundo en claroscuro. La niña que es mujer, que se aleja de la casa y se adentra en el bosque. Que busca un universo nuevo e incierto a la vez. Que avanza en pos de la luz que advierte detrás de los árboles. El destino es el propio sendero. Allí las sombras huyen y a la vez acechan, aguarda la ceniza y aguardan las emociones nuevas que son, a su vez, trasunto de las emociones abandonadas. Amar al padre. Respetar al padre. / Querer ser otra. Vivir y añorar la casa donde vive el pasado y edificar la casa del futuro con la frágil materia del presente. El libro de lo que huye y se ama y se sueña. De lo que vive y muere. De lo que nos contempla y nos da la espalda. Un poemario intenso, evocador, hecho de los temores y de las extrañezas de una realidad en tránsito» (Manuel Rico).
«Cada uno de los textos en que se fragmenta Odio enfrenta una identidad corporativa a una derrota: la ansiedad por el status, el abandono en la vejez, el agotamiento del planeta, la falta de fe, el abuso de menores, el maltrato físico, los trastornos alimentarios. La voz de Odio recorre a la inversa el camino del sueño publicitario en busca del problema de origen, descubre su nombre, y lo grita. Y puede hacerlo, como ocurre en las canciones de Radiohead o en las novelas de DeLillo, porque ha aprendido hasta dónde puede infiltrarse el simulacro y mutar la naturaleza humana. A fin de cuentas, no sólo la poesía busca en la publicidad: también la publicidad busca un lenguaje poético. Es el Odio competitivo de dos hermanas tras un solo objetivo: una condensada representación de la realidad» (Mercedes Díaz Villarías).
«¿Qué pensamos al escribir un sms? ¿Qué urgencia nos mueve a codificar en pequeño todo un río de palabras? Los versos de Sara Herrera Peralta ni minimizan ni abrevian pero tienen la intensidad propia de los mensajes apremiantes. Si en lo cotidiano hay poesía, esta poeta llena la mesa de metáforas comestibles, de alimentos abstractos. Un día que es todos los días, la visión crítica de este mundo que late expresada con lucidez y fuerza. Poesía urgente, porque es el tipo de poesía que en estos tiempos hace verdadera falta» (Sofía Castañón).
«Letal en el epigrama: aquella frase "imperecedera en medio de todo lo que cambia" de la que Nietzsche habló. Rebelión contra la herencia platónica y su disociación del cuerpo y el alma. Encomio de la excelencia femenina, apegada al concepto, heroica, elocuente en su hermosa —y temible, y envidiable— corporeidad. Homenaje a Virginia Woolf. Una fiesta en donde se escuchan ecos de Lhasa, del apego por la maldad en Baudelaire y del canto poético en Lorca. Algo parecido a un paraíso para el autor de Lolita, Estar enfermo no es sólo la sublimación de la fiereza o la soberbia adolescentes; es expresión de un desaliento en una autoridad cuya lengua jamás es afectada. Para la que el erotismo se construye sólo a partir de pistas de veras sutiles: en ocasiones erigido como un lamento por el desdén, la ausencia, la pérdida o la culpa, aquí el verso es habilidoso cuando se trata de someter dulcemente al lector. Como el amante que se limita, feliz, a seguir instrucciones.» (Antonio J. Rodríguez)