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«¿Qué pensamos al escribir un sms? ¿Qué urgencia nos mueve a codificar en pequeño todo un río de palabras? Los versos de Sara Herrera Peralta ni minimizan ni abrevian pero tienen la intensidad propia de los mensajes apremiantes. Si en lo cotidiano hay poesía, esta poeta llena la mesa de metáforas comestibles, de alimentos abstractos. Un día que es todos los días, la visión crítica de este mundo que late expresada con lucidez y fuerza. Poesía urgente, porque es el tipo de poesía que en estos tiempos hace verdadera falta» (Sofía Castañón).

Sara Herrera Peralta nació en Jerez de la Frontera (Cádiz) en 1980. Es autora de los poemarios La selva en que caí (2007), De ida y vuelta (Premio Martín García Ramos 2008) y Provocatio (Premio Ana de Valle 2009). Premio Voces Nuevas de Poesía en 2007, sus poemas han sido incluidos en distintas antologías poéticas y ha colaborado con diversas revistas literarias, en ediciones impresas y digitales. Su obra ha sido parcialmente traducida al francés y al portugués.

Entre 2009 y 2010 ha coordinado el proyecto Yo también leo, para el fomento de la lectura entre jóvenes. MBA especializado en Comunicación y Medios por el ESG Graduate School of Management de París, Master en Dirección de Marketing y Comunicación por la UOC, Diplomada en Turismo y Diplomada en International Management Assistance con intercambio en universidades de Helsinki y San Petersburgo, estudia un Grado en Lengua y Literatura Españolas. Actualmente reside en París.

Fotografía de portada de Laura Rosal.
A la venta en octubre de 2010.
56 páginas.
10 euros.
«La cita de Louise Bourgeois con la que se abre este libro, y de cuyo último verso toma título, ofrece una de las claves esenciales en la poesía de Cristina Morano: la consciencia del ser como caída. Saberlo no transforma su poética en ontológica tragedia, sino en petición de misericordia ante la peste, piedad requerida para mirar al mundo. Búsqueda de la belleza como espacio protector ante el vértigo del descenso en el amor, en lo absurdo de la guerra, en la soledad, en la incomunicación» (Julia Otxoa).

«Vivir apenas con lo puesto, saltando de cama en cama, devorando las neveras de los amantes. (...) Ese instinto de supervivencia es el que recorre la obra de Cristina Morano. No es la chica de la mochila verde o la mujer de la curva, sino una trabajadora de las palabras, una observadora precisa de una realidad en conflicto permanente consigo misma. Su honradez le impide subirse a la torre vigía y mirar al género humano como un vodevil de tercera. Ella está dentro, participa de las miserias y las alegrías, desde la habitación del hotel, observando las botellas que cruzan el Mediterráneo, en el cuarto de baño compartiendo el secreto mejor guardado de las madres» (Pablo García Casado).

Cristina Morano nació en Madrid en 1967. Escritora y diseñadora gráfica, trabaja actualmente en la agencia "Tropa" de Murcia. Obtuvo el Premio José Hierro 2000 por La insolencia (Universidad Popular José Hierro, 2001). Sus poemas han sido recogidos en las antologías Tras la espesa corteza de los días, cien años de poesía en Murcia: 1900-1999 (ed. David Sandoval; Tres Fronteras, 2002), Cárcel de amor (Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 2005), Qué nos han hecho (ed. Lluis Pons Mora; Islavaria, 2008) y La manera de recogerse el pelo (ed. David González; Bartleby, 2010).

Fotografía de portada de Marisa Vadillo.
A la venta en marzo de 2010.
76 páginas.
10 euros.
«Letal en el epigrama: aquella frase "imperecedera en medio de todo lo que cambia" de la que Nietzsche habló. Rebelión contra la herencia platónica y su disociación del cuerpo y el alma. Encomio de la excelencia femenina, apegada al concepto, heroica, elocuente en su hermosa —y temible, y envidiable— corporeidad. Homenaje a Virginia Woolf. Una fiesta en donde se escuchan ecos de Lhasa, del apego por la maldad en Baudelaire y del canto poético en Lorca. Algo parecido a un paraíso para el autor de Lolita, Estar enfermo no es sólo la sublimación de la fiereza o la soberbia adolescentes; es expresión de un desaliento en una autoridad cuya lengua jamás es afectada. Para la que el erotismo se construye sólo a partir de pistas de veras sutiles: en ocasiones erigido como un lamento por el desdén, la ausencia, la pérdida o la culpa, aquí el verso es habilidoso cuando se trata de someter dulcemente al lector. Como el amante que se limita, feliz, a seguir instrucciones.» (Antonio J. Rodríguez)

Luna Miguel (Alcalá de Henares, 1990) trabaja como periodista y editora en Barcelona. Es autora de los libros de poemas Estar enfermo (2010), Poetry is not dead (2010), Pensamientos estériles (2011), La tumba del marinero (2013), Los estómagos (2015) y El arrecife de las sirenas (2017), todos ellos publicados por La Bella Varsovia. Como narradora ha publicado la novela El funeral de Lolita (Lumen, 2018), la nouvelle Exhumación (Alpha Decay, 2010), escrita junto con Antonio J. Rodríguez, y los cuentos “Buganvilla”, incluido en Cuadernos de Medusa (Amor de Madre, 2018), y “El fin del mundo”, incluido en Ya no recuerdo qué quería ser de mayor (Temas de Hoy, 2019). También es autora de los ensayos El dedo (Capitán Swing, 2016), El coloquio de las perras (Capitán Swing, 2019) y Caliente (Lumen, 2021). Actualmente ultima el poemario Poesía masculina, que publicará La Bella Varsovia en mayo de 2021, y trabaja en su segunda novela, Conejitos. Es @lunamonelle en Twitter e Instagram.

Ilustración de portada de Oscar B. De Alessi (aquí y aquí).
A la venta en febrero de 2010.
52 páginas.
10 euros.